miércoles, 27 de octubre de 2010

Al fondo a la derecha.............. y eso que nacieron de mujeres.

Va un español muy machote por el metro de Tokio, en 1967, y de repente se encuentra “con unas lolitas, pero no eran unas lolitas cualesquiera, sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rimel, tacones, minifalda… Tendrían unos trece años”. Ante tal provocación, y sin encomendarse a Torrente porque habría sido un anacronismo (“la culpa es de los padres…”), el español va y se anima: “Subí con ellas y las muy putas se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter, la otra se me trajinaba”.

Ese mismo machote, tres décadas después, va y se lo cuenta a un amiguete. Y para que quede constancia, lo publican en un libro de jocosos chascarrillos y nombre muy oportuno: “Dios los cría”. Animalitos. “El delito ya ha prescrito”, escribe el valiente, “así que puedo contarlo”. “Aparte de que las delincuentes eran ellas y yo no. Si hubo allí delito, ¿quién era el delincuente? ¿Quién abusó de quién? Yo fui raptado, zarandeado, cosificado… ¿o no?”.

Pues ahora dice que no. Porque tras descubrir pasmado que trajinarse a menores no tiene muy buena prensa, aunque haya prescrito, el machote valiente ha preferido pasar por fanfarrón. Ayer rectifico sobre lo escrito: “Es una historia literaturizada, digamos, a partir de una anécdota trivial. Fue un coqueteo sin importancia. Fuimos todos a tomarnos un café al lado de la estación. Nadie se trajinó a nadie. Lo de los trece años era una forma de hablar”.

Así que la próxima vez que vean en la pantalla de Telemadrid a Sánchez Dragó, pueden escoger el adjetivo. Dependiendo de cuál de sus versiones sea cierta, estarán pagando el sueldo, con sus impuestos, a un machote que se trajina a menores; a un valiente, que lo cuenta cuando “el delito ha prescrito”; o en el mejor de los casos, al típico fantasma, fanfarrón y bocazas.

Ignacio Escolar

Y pensar que este "tipo" es escritor, periodista y director en una televisión pública.

¿Que les pasa a estos del PP?

¿Donde esta la sensibilidad que se merecen las mujeres del PP?

¿Que opinión le merece a la Sra. Aguirre?

No quiero ser agorero, pero creo que la misma que les merece el alcalde de Valladolid...................ninguna.

domingo, 17 de octubre de 2010

Al fondo a la derecha......siempre hay otra historia.

Leí este poema y pensé en la señora, dada a descalificaciones y mística.
Se lo dejo para que entienda lo visceral que es la historia.


C
uando no recordamos lo que nos pasa,
nos puede suceder la misma cosa.
Son esas mismas cosas que nos marginan,
nos matan la memoria, nos queman las ideas,
nos quitan las palabras... oh...
Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia:
la verdadera historia,
quien quiera oir que oiga.
Nos queman las palabras, nos silencian,
y la voz de la gente se oirá siempre.
Inútil es matar,
la muerte prueba
que la vida existe...
Si la historia la escriben los que ganan,
eso quiere decir que hay otra historia.

lunes, 11 de octubre de 2010

Al fondo a la derecha........."No demos la espalda a la realidad"

Hola de nuevo. He tardo un poco en volver pero heme aquí para seguir informando.
El otro día pude leer un artículo muy interesante publicado en El País. Os lo dejo para hacer una reflexión.

DICE: Si Cristo apareciera en la Comunidad Valenciana y viera a los que, igual presiden procesiones, que encabezan los Te Deum, se calzan tejas con ricas mantillas, que justifican la desaparición del dinero de todos los valencianos, encubren la corrupción, ocultan las cuentas al Parlamento, no pagan sus deudas y carecen de misericordia con los impedidos y los dependientes, se dirigiría a toda la multitud que habita esta Comunidad y diría: "Valencia, levántate y anda". O ¡Valencians en peu alceu-se!, si fuera valenciano. Es eso lo que necesita la Comunidad, despertarse y andar de nuevo para salir del colapso. No es ya lo despilfarrado, lo sustraído o el deterioro de los servicios públicos, es el mal ejemplo, la perversa pedagogía/ideología de socialización de la corrupción a la que nos ha llevado el PP de Camps.

El trío Gürtel, Burgal, Fabra con el denominador común del cohecho con imputaciones que van desde el fraude y la revelación de secretos hasta el tráfico de influencias; son un ejemplo de superación de la berlusconización italiana.

¿No es, de hecho, la famosa ley mordaza que quiso imponer Berlusconi una realidad en la práctica en Canal 9?

Es verdad que la narcotización que se ha intentado provocar con el ruido de potentes coches y el viento de las velas puede haber distraído la atención de los valencianos. Pero no es menos cierto que ya no hay excusa, que la evidencia es demoledora: o se acepta el despilfarro de lo público y la corrupción como conductas socialmente admitidas, o se rechazan con la fuerza de la democracia.

La ciudadanía no puede dar la espalda a la realidad, a la evidencia de que los dieciséis años del PP en la Comunidad suponen el mayor número de imputados por corrupción de la historia de la democracia valenciana. Lo que no sucedió en trece años de gobierno socialista de Joan Lerma. Ya se puede comparar. Es un hecho que la mayor parte de los políticos que fueron procesados durante la anterior legislatura por escándalos económicos volvieron a ser elegidos.

¿Qué ocurre? Es como si los valencianos hubieran dejado de creer en el poder de su voto y, por extensión, en la democracia.

Por eso, partidos progresistas, sindicatos, movimiento asociativo, intelectuales y, en general, toda la ciudadanía valenciana hemos de reflexionar, unir fuerzas y hacer sonar el despertador de la esperanza. Puede que algunos no hayamos hecho lo posible para evitar el desencanto del electorado de izquierdas, y hayamos quedado desorientados ante tamaño avance de la fuerza de la derecha más retrograda de España. Pero ya no hay lugar para el lamento.

Al igual que Berlusconi no debe ser la imagen de la historia de Italia (socia fundadora de la Unión Europea, cuna de Da Vinci, Pirandello o Darío Fo), el PP de Camps no pueden ocultar aquel País Valencià que acogió al Gobierno de la Segunda República, la de Vicente Blasco Ibáñez, la Comunidad de la Música -tan maltratada ahora-, la cuna de Miguel Hernández... Una Valencia liberal y laica, que sigue existiendo aunque esté adormecida o sencillamente cansada de la deriva del escenario político.

Las elecciones del mes de mayo nos van a otorgar una oportunidad para sacudir conciencias, explicar proyectos, y dignificar la política como elemento clave de transformación de la sociedad y no como una herramienta para el beneficio propio. Y sobre todo para poner delante de los valencianos las cuentas de la Generalitat en claro y con transparencia, para que todos sepan cuánto debemos, cuánto se ha sustraído, qué podemos hacer con lo que queda y a qué hemos de renunciar. Es necesario para la catarsis que la Comunidad necesita.

Quizás saber lo que conviene a los valencianos sea complicado, pero que el PP ya no conviene a esta Comunidad es muy evidente. Cualquier cosa sería ya mejor que el PP, y lo que hay enfrente, la alternativa socialista, cualquiera que sea su candidato, no es cualquier cosa.

Volvamos a la pedagogía y la dialéctica, frente al populismo de gente que se arropa en banderas para tapar los agujeros de la caja. Frente a opacidad transparencia, frente a hipocresía y doble moral, sinceridad, frente a confesionalismo, laicidad y libertad, frente a la manipulación, democracia informativa... Hay alternativa.

La sociedad valenciana ha de ser capaz de revelarse contra el "estás conmigo o contra la Comunidad Valenciana" que predica Francisco Camps, contra la identificación del PP como la imagen la Comunidad Valenciana y los valencianos. Contra esa rémora que suponen Camps y su Gobierno. Si nos ponemos en pie y andamos, lo demás vendrá rodado. Después del PP hay mucha vida y mucha esperanza.