Sin duda alguna, una de las mayores aportaciones del PP durante los últimos años ha sido el la de la política ficción, término que incluye, entre otros, la propaganda más soez, las verdades a medias, las proclamas vacías o la descalificación agresiva del contrario.
Aturdidos por los "MOLINOS", idiotizados por el caso "GÜRTEL" y enfurecidos por el riesgo de pérdida de sus "INVERSIONES" morales y materiales, el PP se ha instalado en el ámbito de las paranoias más delirantes. Es desde allí, espacio oscuro y de la nada, que sus voceros anuncian el apocalipsis socialista tras intentar despertar, sin éxito, las emociones más primarias de una sociedad a la que consideran sumida en la idiotez intelectual.
En definitiva, una reedición desesperada, vernácula, siniestra, injusta y peligrosa de determinados "pesimismos históricos" de tan funesto recuerdo en este país.
Pues bien, sepan los ciudadanos cual es la verdad.
Durante estos últimos años de Amparo Rodríguez, jefa del PP de Alpuente y su gobierno municipal, dejarón totalmente el interes de invertir en las Aldeas, ocupados como estaban en despilfarrar el dinero en fastos; asumiendo en vergonzante silencio, la deuda contraída con el pueblo por los Alcaldes anteriores; dilapidando el patrimonio municipal para enriquecer a algunos grupos de interés.
El resultado ha sido endeudar a todos los alpontinos con más de 200.000 euros, 500 euros por familia. Una deuda que acabarán pagando todos los vecinos de Alpuente, como vaticinamos, con una subida aproximada del 180% en los recibos de la contribución, del agua y de los diversos servicios.
La alcaldesa, no obstante, quiere endeudarse más, quizás, incluso por encima de lo legal puesto que sabe que no tendrá que hacer frente a ese gasto con su patrimonio personal.
Pero a la Señora no le valen razones. No le valen, porque después de dejar en bancarrota las finanzas municipales, teme que la realidad haga añicos su propaganda. Y como todo el mundo sabe, el déspota siempre acaba cargando sus errores, proyectando sus miedos sobre quien menos tiene la culpa, en este caso a la oposición, a la que desvergonzadamente, pretende presentarla como la traidora de su furor patrio.
El gobierno del PP no ha puesto ni un céntimo de euro ni para la remodelación de calles, ni para la trasformación del agua ni para nada, y será el Gobierno actual presidido por José Luís Zapatero quien haga realmente posible estos eventos y la transformación de parte de nuestro pueblo.
Tampoco el presidente Camps ha puesto un euro. Presidente que ni siquiera ha sido capaz de pagar los miles de euros que debe al Ayuntamiento sin que, por cierto, la Señora haya levantado la más mínima protesta, quién sabe si apabullada por la vergüenza de juntarse con semejante.
Esta es la realidad. Por lo tanto, quede claro que el PP ni hizo, ni hace, ni hará porque ha dilapidado el dinero de todos los alpontinos, porque pierde el tiempo en políticas cosméticas, porque con la Señora al frente se ha creído inmortal, inaccesible, intocable y con toda una eternidad por delante para poder borrar estos largos años de inacción, autoritarismo y desmanes. Pero en política, ni las personas ni las mentiras son eternas.
jueves, 22 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Al fondo a la derecha......."LAS CIUDADES NO TIENEN FE, SEÑORA ALCALDESA"
Las ciudades no tienen fe señora alcaldesa. La tienen sus ciudadanos, quienes desde su libertad individual niegan o abrazan su fe, su religión y sus creencias.
La autonomía personal y la separación de la religión del poder político constituyó, sin duda, un salto de civilización, generó una conquista histórica que permitió a las sociedades mirar hacía el futuro, sin el cual no puede entenderse el desarrollo actual de las libertades individuales y colectivas, en el ámbito de un estado laico y democrático.
Hay actos y decisiones políticas que, sin embargo, se empeñan en cuestionar y desmentir valores y principios que pensábamos firmemente asentados, aunque a fuerza de ser repetidos pueden acabar integrados en la normalidad.
La celebración e integración de un acto religioso con motivo de la celebración festiva que los Quintos hacen todos los años, supone una innovación que se incorpora con carácter ordinario con la llegada del gobierno del Partido Popular al Ayuntamiento de Alpuente.
Desde el más profundo respeto a la libertad de culto y a las creencias de todos los ciudadanos, entiendo que lo que no puede hacer la alcaldesa, como representante de todos los Alpontinos, es incorporar un acto religioso de carácter confesional, en la programación de actos de carácter cívico.
Nada obsta a que en el desarrollo de unas buenas relaciones de convivencia, de respeto y de conocimiento de la pluralidad religiosa de sus convecinos, la alcaldesa y el resto de la Corporación pueda asistir a actos y celebraciones de las distintas confesiones de nuestra ciudad que, en muchos casos, trascienden el ámbito de lo puramente religioso para entroncar con manifestaciones muy arraigadas de nuestra cultura popular.
La celebración de una misa y su obligatoriedad de asistencia, en el marco de celebración festiva de los Quintos, constituye la expresión de valores, de actitudes y decisiones políticas anacrónicas e inasumibles en un estado en el que la libertad y pluralidad religiosa y de culto consagrada en nuestra Constitución sólo queda plenamente garantizada desde el papel no confesional de los poderes públicos.
Identificar al Ayuntamiento con una determinada confesión nos conduce a la idea de la “religión forzosa oficial”. Es un importante paso atrás y un grave error político que no le hace ningún bien ni a la institución religiosa, ni a la política. Sólo desde la más exquisita neutralidad, todos los Alpontinos, ya sean creyentes de cualquier confesión, agnósticos o ateos, podrán sentir y reconocer al Ayuntamiento como propio.
La autonomía personal y la separación de la religión del poder político constituyó, sin duda, un salto de civilización, generó una conquista histórica que permitió a las sociedades mirar hacía el futuro, sin el cual no puede entenderse el desarrollo actual de las libertades individuales y colectivas, en el ámbito de un estado laico y democrático.
Hay actos y decisiones políticas que, sin embargo, se empeñan en cuestionar y desmentir valores y principios que pensábamos firmemente asentados, aunque a fuerza de ser repetidos pueden acabar integrados en la normalidad.
La celebración e integración de un acto religioso con motivo de la celebración festiva que los Quintos hacen todos los años, supone una innovación que se incorpora con carácter ordinario con la llegada del gobierno del Partido Popular al Ayuntamiento de Alpuente.
Desde el más profundo respeto a la libertad de culto y a las creencias de todos los ciudadanos, entiendo que lo que no puede hacer la alcaldesa, como representante de todos los Alpontinos, es incorporar un acto religioso de carácter confesional, en la programación de actos de carácter cívico.
Nada obsta a que en el desarrollo de unas buenas relaciones de convivencia, de respeto y de conocimiento de la pluralidad religiosa de sus convecinos, la alcaldesa y el resto de la Corporación pueda asistir a actos y celebraciones de las distintas confesiones de nuestra ciudad que, en muchos casos, trascienden el ámbito de lo puramente religioso para entroncar con manifestaciones muy arraigadas de nuestra cultura popular.
La celebración de una misa y su obligatoriedad de asistencia, en el marco de celebración festiva de los Quintos, constituye la expresión de valores, de actitudes y decisiones políticas anacrónicas e inasumibles en un estado en el que la libertad y pluralidad religiosa y de culto consagrada en nuestra Constitución sólo queda plenamente garantizada desde el papel no confesional de los poderes públicos.
Identificar al Ayuntamiento con una determinada confesión nos conduce a la idea de la “religión forzosa oficial”. Es un importante paso atrás y un grave error político que no le hace ningún bien ni a la institución religiosa, ni a la política. Sólo desde la más exquisita neutralidad, todos los Alpontinos, ya sean creyentes de cualquier confesión, agnósticos o ateos, podrán sentir y reconocer al Ayuntamiento como propio.
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Libertades_Truncadas
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